Porsche solicita préstamo a gobierno alemán


El fabricante de autos deportivos alemán recaudó cerca de 9 mil millones de euros de deuda neta para intentar digerir a Volkswagen. La marca alemana recaudó alrededor de 9 mil millones de euros de deuda neta para intentar digerir a su rival mucho mayor Volkswagen (VW), antes de que la crisis financiera cambiara la situación.

Ahora que ha fracasado su apuesta para adquirir a VW, Porsche lucha por influir en una unión con la tercera mayor automotriz del mundo.

El fabricante de autos deportivos alemán dijo que había pedido un préstamo de mil 750 millones de euros (2 mil 500 millones de dólares), pero que no pediría garantías adicionales que le facilitarían el pedido de préstamos.

Porsche buscó distanciarse de un fondo de rescate industrial alemán para ayudar a las empresas en problemas, ya que dijo: «No queremos tomar dinero a expensas del contribuyente».

Pero el grupo bancario estatal que opera el fondo, KfW, dijo que cualquier préstamo saldría del programa estatal de 100 mil millones de euros para estimular a la alicaída industria alemana.

Una serie de firmas alemanas han pedido ayuda del Gobierno dado que la crisis económica mundial recorta la demanda por los bienes que exporta el país.

Normalmente lleva menos de dos semanas al Gobierno decidir la concesión de préstamos de emergencia. Pero el pedido de Porsche es el mayor hasta ahora y probablemente tomará más tiempo, dijo una fuente cercana al asunto.

En marzo, Porsche intentó conseguir 12 mil 500 millones de euros en préstamos para refinanciar su deuda, pero sólo consiguió 10 mil millones. La empresa ha organizado otros 750 millones de euros en créditos bancarios desde entonces, por lo que falta encontrar mil 750 millones de euros.

Se sale del camino

La noticia extiende una historia en la que los sueños de Wendelin Wiedeking, jefe de Porsche, se convirtieron en pesadillas, las que, según un analista, llevaban a la compañía a «hacia el desastre».

Wiedeking quería asegurar el acceso a la experiencia técnica de Volkswagen y a los componentes que usa, por ejemplo, en el Touareg de VW, para fabricar su Cayenne.

El ejecutivo usó opciones de acciones para acercarse silenciosamente al control mayoritario en Volkswagen, logrando miles de millones de euros en alzas accionarias a medida que se subía el precio del papel de Volkswagen.

Sin embargo, la operación le dejó una fuerte deuda que se hizo más pesada por la crisis que congeló los mercados de crédito.

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